Cuando una empresa atraviesa dificultades económicas graves y no puede atender regularmente sus obligaciones, el ordenamiento jurídico prevé una solución específica: el concurso de acreedores. Sin embargo, no todos los concursos son iguales.
La Ley Concursal distingue entre concurso voluntario y concurso necesario, y la diferencia entre uno y otro no es meramente formal. Tiene consecuencias muy relevantes en la gestión de la empresa, en la posición del administrador y en el desarrollo del procedimiento.
En esta entrada te explicamos en qué consiste cada uno, cuándo procede cada modalidad y por qué es tan importante anticiparse a tiempo.
Tabla de contenidos
- 1.- ¿Qué es un concurso de acreedores?
- 2.- ¿Qué es un concurso de acreedores voluntario?
- 3.- ¿Qué es un concurso de acreedores necesario?
- 4.- ¿Quién controla la empresa en cada tipo de concurso?
- 5.- El papel de la administración concursal
- 6.- Consecuencias para el administrador de la empresa
- 7.- Bibliografía
1.- ¿Qué es un concurso de acreedores?
El concurso de acreedores es un procedimiento judicial que se inicia cuando un deudor se encuentra en situación de insolvencia, es decir, cuando no puede cumplir regularmente con sus obligaciones de pago.
Su finalidad es:
- Ordenar la situación económica del deudor.
- Garantizar un trato igualitario a los acreedores.
- Determinar si la empresa puede continuar su actividad o debe liquidarse.
La legislación concursal contempla dos formas de acceso al procedimiento: voluntaria y necesaria, según quién solicite la declaración del concurso.
2.- ¿Qué es un concurso de acreedores voluntario?
El concurso voluntario es aquel que solicita el propio deudor, normalmente a través de su administrador. Se trata de la vía que sigue el empresario diligente cuando detecta que su empresa es insolvente o prevé que lo será de forma inminente.
La ley impone al deudor el deber de solicitar el concurso en el plazo de dos meses desde que conoció o debió conocer su situación de insolvencia. No hacerlo puede tener consecuencias muy negativas más adelante.
Solicitar el concurso de forma voluntaria demuestra una actitud activa y responsable frente a la crisis empresarial.
3.- ¿Qué es un concurso de acreedores necesario?
El concurso necesario no lo solicita el deudor, sino uno o varios acreedores. Se produce cuando estos consideran acreditado que la empresa se encuentra en situación de insolvencia y acuden directamente al Juzgado de lo Mercantil.
Para que prospere esta solicitud, debe acreditarse una insolvencia actual, que suele revelarse a través de situaciones como:
- Impagos generalizados.
- Embargos que afectan de forma relevante al patrimonio.
- Ejecuciones sin bienes suficientes.
- Liquidación apresurada o ruinosa de activos.
- Incumplimientos con la Seguridad Social o la Agencia Tributaria.
Este tipo de concurso suele iniciarse cuando el deudor no ha actuado a tiempo.
4.- ¿Quién controla la empresa en cada tipo de concurso?
Una de las diferencias más importantes entre ambas modalidades afecta a la capacidad de administración y disposición del patrimonio.
- En el concurso voluntario, el deudor conserva la gestión de la empresa, aunque intervenida por la administración concursal. Es decir, puede seguir operando, pero bajo supervisión.
- En el concurso necesario, el deudor pierde esa capacidad, que pasa directamente a la administración concursal, que asume la gestión efectiva del patrimonio y de la actividad.
Esta diferencia tiene un impacto directo en la continuidad del negocio y en la posición del administrador.
5.- El papel de la administración concursal
La administración concursal es un órgano independiente designado por el juez, cuya función es supervisar o gestionar la empresa, según el tipo de concurso.
Entre sus funciones se encuentran:
- Analizar la situación económica y financiera del deudor.
- Controlar los actos de disposición patrimonial.
- Autorizar operaciones relevantes.
- Velar por el interés del conjunto de los acreedores.
En los concursos necesarios, sus facultades son más amplias, pudiendo incluso instar la resolución de contratos en vigor.
6.- Consecuencias para el administrador de la empresa
La forma en que se accede al concurso puede influir decisivamente en la responsabilidad del administrador.
Cuando el concurso es necesario, suele existir una presunción negativa sobre la actuación del administrador, especialmente si no solicitó el concurso a tiempo. Esto puede derivar en:
- Calificación culpable del concurso.
- Responsabilidad personal por las deudas.
- Pérdida de derechos económicos.
Por el contrario, el concurso voluntario suele ser un indicio de actuación diligente, aunque cada caso debe analizarse de forma individual.
7.- Bibliografía
- Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal.
- Artículo 1 – Presupuesto subjetivo.
- Artículo 2 – Presupuesto objetivo.
- Artículos 5 y siguientes – Declaración de concurso a solicitud del deudor.
- Artículos 13 y siguientes – Declaración de concurso a solicitud del acreedor.
- Artículos 57 y siguientes – Administración concursal.
En resumen
La diferencia entre concurso voluntario y necesario no es solo quién presenta la solicitud, sino cuándo y cómo se actúa frente a la insolvencia. Anticiparse y acudir voluntariamente al concurso puede marcar la diferencia entre conservar cierto control del negocio o perderlo por completo, e incluso entre limitar o no la responsabilidad del administrador.
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